Dolor de columna: vivir sin dolor es posible

10 de Mayo de 2018

Dolor de columna: vivir sin dolor es posible

El dolor de columna

El dolor de columna o dolor de espalda se presenta en el 80% de la población en algún momento de su vida.

En muchos casos parece que se autoresuelve sin necesidad de recurrir a un tratamiento, pero en ocasiones este dolor vuelve al cabo de un tiempo en forma de recaída. Concretamente, los datos revelan que en el 75% de los casos de dolor de columna simple –sin irradiación-, el dolor sigue presente tras un año de su inicio.

Esto significa que, en la mayoría de casos, el dolor de columna simple tiende a hacerse crónico si no se trata.

 

Síntomas

Existen dos grandes familias de dolor de columna:

  • Dolor de columna axial
  • Dolor de columna irradiado

El dolor de columna axial –que se localiza en la columna- es el más prevalente. En la mayoría de casos se trata de un dolor sordo, a la altura del cuello (en este caso se puede percibir hasta los hombros o incluso la cabeza), del tórax, o lumbo-sacro (este puede notarse incluso en ingles, nalgas, muslos y rodillas).

El dolor de columna irradiado –que se extiende hasta los brazos (en caso de ser cervical) o por debajo de las rodillas (cuando es lumbar)- se presenta en menos ocasiones. Sus síntomas son más variados: dolor sordo, calambres, hormigueo, mordeduras, molestia y dolor al rozamiento de la piel.

 

Causas

Las causas más frecuentes de dolor de columna son de tipo degenerativo:

  • Patología del disco intervertebral
  • Artrosis de las articulaciones intervertebrales y de la articulación sacroilíaca
  • Hernias discales
  • Estenosis del canal
  • Etc.

Afortunadamente, en la mayoría de casos la causa es benigna. Pero cabe recordar que, en otros, el dolor de columna puede constituir una manifestación de enfermedad grave que debe ser investigada. Por ello, ante el surgimiento de un nuevo dolor que no cede y que perdura, es importante acudir al médico de cabecera para descartar primero problemas serios en la salud.

 

Población de riesgo

El dolor de columna afecta a mujeres y hombres por igual, sobre todo entre los 40 y los 60 años.

También constituyen población de riesgo los trabajadores que realizan labores manuales pesadas o reiteradas, y las personas que tienen una vida sedentaria o practican malos hábitos como el tabaquismo. Se relaciona, además, con casos de insatisfacción laboral y bajos ingresos.

Cuando el dolor de espalda es intenso e impide la realización de las tareas diarias (el trabajo, las relaciones sociales, las actividades de ocio…), es muy probable que se haga crónico. Es decir, se instala y no se quiere marchar.

 

Tipos

El dolor de columna se puede clasificar en:

  • Dolor de columna mecánico
  • Dolor de columna inflamatorio

El dolor de columna mecánico es el más frecuente. Este se identifica porque empeora con el movimiento y mejora con el reposo.

El dolor de columna inflamatorio –al margen de enfermedades sistémicas- se produce cuando se fisura o se abre un disco intervertebral y deja salir parte del núcleo pulposo, propiciando una respuesta inflamatoria que puede involucrar también a las raíces espinales. En este caso lo común es que el dolor esté presente “siempre”, también por la noche o en reposo.

 

Aliviar el dolor de columna

El conocimiento de las causas del dolor de columna, en concreto de la causa exacta de cada tipo de dolor en cada paciente, permite planificar el mejor tratamiento posible en cada situación.

Es decir, para acabar con el dolor de espalda es indispensable identificar la causa concreta que ha llevado al paciente a pedir ayuda. Hay que dedicar más tiempo en definir el problema que en tratarlo.

 

Tratamientos

Si el dolor de columna es mecánico, en Aliviam enseñamos al paciente una serie de movimientos y ejercicios para corregir la sobrecarga que causa el dolor. Uno de los puntos clave es que nuestros pacientes aprenden cómo hacerlo solos, sin la ayuda del terapeuta. De esta manera los pueden realizar en casa, en el trabajo o incluso estando de viaje –todas las veces que se presente la molestia-.

En los casos más resistentes, o si el paciente no puede realizar las maniobras, recurrimos a lo que se conoce como “infiltraciones”. A través de estas, se inyecta el tratamiento oportuno justo en la zona que ha enfermado y que causa la molestia, de forma indolora y sin molestias para el paciente. Para ello, en Aliviam disponemos de equipamiento médico basado en imagen en tiempo real, que nos permite trabajar con total seguridad y con la más alta precisión.

El objetivo de nuestros tratamientos es que el paciente viva sin dolor o con menos dolor, para que reanude las actividades que le hacen ser una persona feliz. Además, a través de estos intentamos huir de la cirugía siempre que sea posible –aunque sabemos aconsejarla cuando la medicina basada en la evidencia así lo prescriba-.

 

Consejos de prevención

 

  • Adopta un estilo de vida sano –acorde a cada edad-, manteniendo un peso normal, evitando el tabaco, haciendo actividad física...

 

  • Intenta rodearte de estímulos positivos: un ambiente laboral sano, relaciones sociales satisfactorias...

 

  • Si duele, no lo dejes pasar. En ocasiones, las personas que sufren dolor de columna no son atendidas por un especialista durante meses. Estos meses pueden ser tiempo suficiente para que el dolor se vuelva crónico y, por tanto, mucho más difícil de erradicar.

 

Recuerda: Vivir sin dolor es posible.

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