Dolor cervical, ¿qué opciones tengo?

27 de Febrero de 2018

Dolor cervical, ¿qué opciones tengo?

El dolor cervical

La cervicalgia hace referencia a la afectación dolorosa de la zona cervical en general. Actualmente se estima que alrededor del 80% de la población padecerá dolor cervical en algún momento de su vida, y esta prevalencia va en aumento.

 

Síntomas

El dolor provocado por la afectación de la columna cervical se puede irradiar a los trapecios, los hombros y la cintura escapular, pero también a la cara o la cabeza, dando lugar a cefaleas; o a los brazos y manos, produciendo dolor o adormecimiento en los dedos.

También puede asociarse a otros síntomas, como mareos o náuseas.

 

Causas

El dolor cervical puede deberse a múltiples factores:

  • Latigazo cervical
  • Mantenimiento de malas posturas durante largos periodos de tiempo
  • Bloqueos cervicales por cervicoartrosis
  • Enfermedades reumatológicas o inflamatorias
  • Alteraciones visuales sin corregir

Este dolor afecta en mayor medida a personas adultas sedentarias, o a aquellas que se dedican a trabajos que implican baja actividad física (como el trabajo de oficina).

También las personas mayores tienen tendencia a sufrir cervicalgia, a causa de los procesos degenerativos naturales propios de la edad, como la artrosis.

Además, por motivos posturales, el actual uso de las nuevas tecnologías está aumentando su prevalencia entre la población más joven.

 

Tratamiento

Cuando la cervicalgia está provocada por malas posturas, de las cuales derivan contracturas o falta de movimiento, el tratamiento aplicado será o bien la Terapia Manual, o bien el Método McKenzie de Terapia Mecánica. Estos permitirán tanto la devolución de la movilidad como el alivio del dolor. 

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En aquellos casos provocados por patologías inflamatorias se aplicará medicación, o un tratamiento mínimamente invasivo que reduzca o incluso elimine el dolor.

 

La rizólisis contra el dolor cervical de origen facetario

Los procesos degenerativos de la edad, como la artrosis, pueden causar la inflamación de la articulación de las facetas vertebrales. Cuando este es el origen del dolor cervical (origen facetario) la rizólisis es el tratamiento de elección, por su alta eficacia y por la duración de sus efectos.

Esta técnica se realiza mediante una lesión por calor de los nervios que transmiten este tipo de dolor. Tras su realización, se logrará un buen control del dolor cervical. Pero para ello es fundamental que la rizólisis esté bien indicada, ya que no es efectiva sobre cualquier dolor de columna. Es también indispensable que se lleve a cabo con la técnica y el equipamiento necesarios, para que funcione y dure en el tiempo.

En Aliviam, para que la rizólisis sea realmente efectiva, practicamos una prueba definitiva que toma el nombre de “test diagnóstico”, en la cual simulamos una rizólisis empleando solamente anestesia local. Utilizamos la tecnología más moderna, lo cual disminuye el tiempo de realización del tratamiento y aporta mayor confort al paciente. Además, a la hora de crear las lesiones, empleamos cánulas de mayor calibre y adoptamos un abordaje paralelo al recorrido del nervio. Esta metodología hace que nuestra rizólisis sea eficaz y perdure en los años.

La duración de sus efectos, siempre que la rizólisis esté bien indicada, es de un año o más. Es decir, es capaz de eliminar el dolor incluso durante varios años. En el caso de las personas de avanzada edad, la práctica diaria demuestra que es muy poco frecuente que el dolor vuelva a presentarse.

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La epidural cervical

Cuando el dolor cervical se irradia a los brazos y manos, se debe investigar la presencia de un factor compresivo. Por ejemplo:

 

  • Una hernia…

… que pueda generar una presión sobre el saco dural o sobre las raíces nerviosas.

 

  • La artrosis…

… puede provocar el crecimiento de osteofitos lo bastante importantes como para comprimir las raíces nerviosas, tal como hacen las hernias.

 

Este dolor puede ser muy profundo y sumamente molesto, presentándose a cualquier hora, interrumpiendo el sueño nocturno… y las sensaciones que lo acompañan pueden ser de lo más diversas: hormigueo, calambres...

La cirugía es un tratamiento que salva de situaciones muy complicadas, pero debe indicarse con mucho rigor. Y es que las complicaciones de una fijación cervical (hasta un 40% de los operados) son realmente peores que la enfermedad misma.

Con la finalidad de evitar o retrasar la cirugía, en Aliviam tratamos estos casos a través de infiltraciones de corticoides a nivel epidural, tanto por la vía posterior (interlaminar) como por la vía transforaminal (técnicamente muy demandante y recomendada solo en manos muy expertas). Estos tratamientos pueden tener resultados muy alentadores y pueden repetirse en el tiempo, manteniendo su eficacia.

 

Recuerda: Vivir sin dolor es posible

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