Fascitis plantar: Vivir sin dolor es posible

2 de Noviembre de 2017

Fascitis plantar: Vivir sin dolor es posible

La fascitis plantar es una afección muy frecuente entre la población y que puede llegar a ser muy incapacitante. Pero recuerda: vivir sin dolor es posible.


La fascitis plantar es la inflamación de una estructura situada en la parte inferior del pie: la fascia plantar. Se trata de una banda de tejido elástico que va desde la base de los dedos hasta el talón, y que se inserta por debajo de este.

Cuando esta estructura se inflama produce un dolor que puede llegar a ser muy limitante en el día a día.


Además, tiene una alta prevalencia: se estima que una de cada diez personas la padecerá en algún momento de su vida, constituyendo la causa más frecuente de dolor de talón. Suele desarrollarse a partir de los 45 años, aunque en el caso de los deportistas puede aparecer en pacientes más jóvenes.

 

Síntomas

La fascitis plantar produce un dolor agudo y punzante en la parte interior del talón (donde la fascia plantar se inserta en el calcáneo).

Este dolor es especialmente intenso al levantarse por la mañana. Puede disminuir a lo largo del día, aunque es frecuente que vuelva a aparecer (sobre todo tras realizar actividad física, tras pasar mucho tiempo de pie, o incluso al levantarse tras estar mucho tiempo sentado).

En muchos de los casos, la fascitis aparece de forma gradual. En sus primeras fases puede ser tan solo una molestia que no impide la realización de actividades cotidianas, e incluso puede que no interfiera en la realización de deporte. A pesar de ello, es importante actuar de inmediato en cuanto los primeros síntomas empiezan a manifestarse. De lo contrario, podría agravarse el problema y convertirse en una afección crónica y muy incapacitante.

 

Tratamiento

El objetivo será reducir la inflamación de la fascia plantar, con tal de eliminar la tensión de la estructura y aliviar el dolor, así como evitar la aparición de complicaciones. Cuanto más temprano sea este tratamiento, mejores serán los resultados del mismo.

Para ello, y en función de cada caso, se podrá recurrir a:

 

  • Tratamiento farmacológico

El objetivo de este será controlar la inflamación (a través de antinflamatorios no esteroideos) y, por tanto, el dolor.

 

  • Infiltración de corticoides

Esta técnica intervencionista permite el alivio sintomático de la afección, eliminando la inflamación y el dolor durante meses e incluso años, de forma mínimamente invasiva.

 

  • Infiltración de PRP

Otra opción, disponible en la clínica del dolor Aliviam, es la aplicación de Plasma Rico en Plaquetas (PRP). A través de esta técnica, incluida en el área de la medicina regenerativa, se obtiene el PRP de la sangre del propio paciente. Posteriormente, este se infiltra en la zona afectada para lograr la bioestimulación de los tejidos y acelerar así la curación de la lesión, con muy buenos resultados.

 

Causas

También es importante averiguar cuál es la causa del problema.

En el caso de los deportistas o de algunas personas que, por su profesión, pasan horas de pie o caminando, la causa es clara: la actividad que practican en su día a día genera una tensión en la fascia plantar, que acaba provocando la inflamación de la estructura. Por tanto, será conveniente interrumpir la actividad física o deportiva que la produce.

Pero, en muchas ocasiones, esta tensión se debe a algún hábito incorrecto que se puede rectificar: una mala posición al caminar, un calzado incorrecto... Si se modifican estas prácticas, es más probable que la afección no vuelva a desarrollarse. Así pues, la fisioterapia avanzada puede resultar determinante en el desarrollo de la fascitis plantar.

 

Prevención

Para prevenir la aparición de la fascitis plantar, será conveniente:

 

  • Realización de estiramientos

Es importante reforzar los gemelos y el sóleo a través de estiramientos, ya que la retracción de estos músculos puede ser una de las causas de la inflamación.

 

  • Uso de plantillas

Existen plantillas que pueden ayudar a prevenir la fascitis, así como a aliviar el dolor que produce.

 

  • Mantenimiento de un peso saludable

Es importante cuidarse y huir del sobrepeso para evitar la sobrecarga de la fascia.

 

  • Vida Activa sin Dolor

Mantener un buen estado físico, con una adecuada fortaleza y flexibilidad de los músculos, ayudará a prevenir esta y otras lesiones.

 

 

Recuerda: Vivir sin dolor es posible

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