Los círculos viciosos del dolor crónico

1 de Diciembre de 2016

Los círculos viciosos del dolor crónico

La psicóloga de Aliviam, Isabel Torres, explica cómo romper con las barreras del dolor crónico desde la aceptación y el compromiso por una vida activa


El dolor crónico es un problema cada vez más extendido en todo el mundo. En España, una de cada cinco personas padece algún tipo de dolor crónico, siendo las dolencias musculoesqueléticas la primera causa de absentismo laboral en nuestro país.

El dolor crónico provoca cambios muy importantes en la vida diaria de las personas que lo padecen, generando un alto coste emocional que deriva en patrones muy contraproducentes. Lo que determinará el curso y evolución de la patología es la actitud que se tenga para afrontar el problema.

El objetivo es adoptar estrategias de afrontamiento activas para evitar incurrir en los círculos viciosos que agravan la problemática generando un cuadro importante de discapacidad.

Cuando el dolor se convierte en el centro de nuestra vida y nos limitamos a reaccionar ante él, comienzan a surgir problemas en varias áreas de nuestra vida: en el trabajo, con la familia/pareja, aparece ansiedad, insomnio, miedo, aislamiento...es síntoma de que estamos en los círculos viciosos del dolor. Algo que parece inevitable hasta que se toma conciencia de ellos, ahí comienza el cambio: pasamos de la REACCIÓN a la ACCIÓN.

Círculos viciosos del dolor crónico

1. Dolor -  tensión muscular - ansiedad - más dolor


2. Dolor - inactividad - síndrome de desuso muscular - aislamiento - más dolor

3. Dolor - exceso de actividad - no aceptación de los límites - más dolor


4. Dolor - emociones negativas - no comunicación - pérdida de rol social, laborar,familiar, problemas económicos... - más dolor


5. Dolor - creencias catastrofistas - sensación de no ser comprendidos - depresión - más dolor


En el  proceso de ruptura de estos círculos viciosos lo prioritario es tomar conciencia de que la aceptación del problema es el único camino:

-Aceptación requiere parar y observar cual es nuestra realidad actual y dejar de hacer todo lo que no sirve.

-Aceptar es permitirnos experimentar los sucesos y las sensaciones tal y como son y no como querríamos que fueran.

-Aceptar es tomar conciencia de las limitaciones que implica el dolor crónico.

-La aceptación genera el compromiso de adecuar lo que podemos hacer en función nuestras capacidades, aunque eso signifique romper con hábitos antiguos y crear un nuevo rol, nuevos valores y metas acordes con la realidad de convivir con el dolor.

-La aceptación disminuye el sufrimiento e inicia el proceso psicofisiológico de la habituación, por el cual el dolor se hace más tolerable, disminuye la ansiedad, el miedo y la depresión, afrontándolo de forma activa.

 

La importancia de la terapia psicológica en el tratamiento del dolor crónico

La aceptación del dolor, generar un nuevo autoconcepto, supone incorporar en el día a día las limitaciones que supone vivir con dolor. Conseguir encontrar un sentido y motivación vital es un camino difícil y puede precisar de una terapia psicológica.

La psicoterapia cognitivo conductual ya ha demostrado científicamente su eficacia en el tratamiento del dolor crónico y los problemas de ansiedad/depresión asociados a este, a través de técnicas como las de relajación, de asertividad, de distracción o técnicas cognitivas como la reestructuración, la terapia racional emotiva… 

 

Vida Activa sin Dolor

Mantenerse activo no solo previene numerosas enfermedades asociadas a la inactividad (dolor crónico, problemas cardiovasculares, diabetes…), sino que además tiene múltiples beneficios psicológicos que nos ayudarán en la lucha contra el dolor:

 

  • permite mantener un equilibrio emocional
  • ayuda a evitar conductas dañinas fruto del estrés actual
  • mejora la autoestima y el  autoconcepto
  • aumenta la sensación de control y de manejo de nosotros mismos

Una vida activa implica la capacidad de comprometerse con uno mismo, un autoconocimiento y una comprensión de cómo funcionan los mecanismos naturales de nuestro cuerpo para aprovechar al máximo lo que este nos ofrece.

La meta es encontrar un nivel de actividad óptimo, permanecer activo/a y participar en actividades placenteras. En definitiva, aprender nuevas formas de afrontar el problema implicándose activamente. La trampa de la depresión es ‘esperar a estar bien para hacer las cosas’, la clave es romper la inercia: empezar a hacer cosas para comenzar a estar bien.

En el caso del dolor crónico mantener una actividad física adaptada a cada persona es, sin duda y demostrado científicamente, la mejor de las medicinas.

 

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